XIMENA SAAVEDRA PEÑA

LIC. EN QUIROPRACTICA

Nací en la Ciudad de México y me gradué en la primer Universidad de
Quiropráctica en America Latina, la Universidad Estatal del Valle de Ecatepec
(UNEVE).

Mientras cursaba los últimos semestres de la carrera como profesional técnico en
Administración, realicé mis trámites para efectuar mis prácticas profesionales, y
curiosamente el destino me llevó a la UNEVE para cumplir dicho requisito escolar.

Ahí conocí a una gran cantidad de quiroprácticos, ya que mi labor implicaba ordenarles y entregarles los expedientes de los pacientes; eso generó en ,mí un enorme interés por el área de la salud y particularmente de la quiropráctica.

Dicha experiencia se vinculó con una situación familiar que me agobiaba: la calidad de vida de mi padre estaba siendo mermada por un dolor de espalda que lo imposibilitaba de actividades tan elementales como sentarse o permanecer en alguna posición. Consumía varios medicamentos que no solucionaban el problema, al contrario generaba otros malestares como inflamación e irritación en el estómago.

La situación de mi padre empeoraba, cada día incrementaba más su molestia a tal grado que dejó de trabajar algunos días. En esos momentos yo me acerqué con él para platicarle como me estaba yendo en mis prácticas y le comenté que vi que atendían a personas con diferentes cuestiones de salud pero de manera alternativa. En un principio no obtuve una respuesta favorable por parte de él, pero con el paso del tiempo se empezó a desesperar así que aceptó ir a la UNEVE. Rebeca, la quiropráctica, le explicó sus radiografías, le realizó ajustes quiroprácticos, cuál era la raíz del problema y qué cosas tenía que modificar de su vida diaria referente a sus posturas para evitar que le generara tan fuertes molestias. Al cabo de unos meses, él cambio totalmente, estaba de mejor ánimo, mayor movilidad y lo mejor es que gradualmente fue dejando los medicamentos para el dolor hasta suspenderlos por completo.

El ver cómo mi papá obtuvo tantos beneficios de una profesión tan noble y sobre todo ver cómo mejoró su calidad de vida, para mí fue algo impactante y motivador, al grado que decidí estudiar la licenciatura en Quiropráctica. Hoy en día, busco trasmitir qué es la quiropráctica, ajustar al mayor número de personas posibles, liberando al cuerpo de subluxaciones para mejorar su calidad de vida. Tengo el compromiso de seguir fomentado la prevención y autocuidado. Desde que tuve mi primer paciente, me di cuenta que amo a la quiropráctica… es mi pasión y los más gratificante y satisfactorio es poder ver a mis pacientes felices.

Seguiré dia con día esforzandome para ser mejor para ellos.