Técnica milenaria que combina el calor con las propiedades curativas de la planta Artemisa para tratar diversas enfermedades.

La palabra ‘moxibustión’ es una distorsión de la palabra japonesa ‘mokusa’, en la que Mo significa ‘quemar’ y kusa significa ‘hierba’.  El calor se produce utilizando las propiedades terapéuticas de la raíz de la planta Artemisa, que se prensa en forma de puro o se muele hasta convertirla en polvo para quemarla y que se denomina ‘moxa’.

La artemisa (Artemisia vulgaris), como otras plantas de su mismo género, destaca ante todo por ser un excelente tónico digestivo, muy útil en periodos de inapetencia y para reequilibrar las funciones del aparato digestivo.

Es una planta aromática, que ya era utilizada como medicinal y como condimento desde la antigüedad. Debe su nombre a la diosa griega Artemisa, hermana gemela de Apolo y protectora de la vida femenina, de la naturaleza salvaje, de las embarazadas y los partos.

La artemisa es muy rica en una esencia que contiene cineol, alcanfor y tuyona, además de flavonoides como el quercetósido, cumarinas y lactonas. Esta composición le confiere las siguientes propiedades:

  • Ayuda a absorber mejor los nutrientesde los alimentos que ingerimos.
  • Evita la aparición de náuseas, la formación de gases, y aporta una sensación de bienestar tras una digestión difícil.
  • Se le atribuye un notable efecto protector sobre el hígado y la vesícula, ya que favorece la secreción de bilis y la eliminación de residuos tóxicos y restos de metales pesados.
  • En trastornos ginecológicos, destaca como un óptimo regulador de la menstruación, en periodos irregulares y dolorosos o cuando se produce escasez de flujo menstrual.
  • En los tratados clásicos de la medicina tradicional china se cita que la moxibustión nació en el norte de China como respuesta a las enfermedades originadas por las bajas temperaturas de esa zona. Y es que, aunque esta técnica en la actualidad cura muchos síntomas, se cree que en un principio surgió para tratar enfermedades relacionadas con factores ambientales.

El cuerpo funciona como un sistema de redes donde fluye la sangre y la energía intercomunicando cada parte del cuerpo, a la vez que las zonas exteriores con las interiores. Debido a múltiples factores, tanto externos (como el frío o el calor) como emocionales, estas energías se desequilibran y se crean excesos o carencias en determinados puntos o zonas. Este desajuste energético se considera el origen de numerosas enfermedades y dolores. La moxibustión estimula que esa energía vuelva a fluir, armonizando de nuevo la circulación energético-sanguínea. A lo largo de este recorrido existen una serie de puntos, sobre los cuales se aplica el calor, que son utilizados para restablecer el equilibrio.

La moxibustión se basa en el calor que aplicado sobre el cuerpo activa la circulación de la sangre y oxigena la zona tratada. En general mejora la calidad de vida del paciente y su sensación de bienestar. 

En los últimos tiempos se está recomendado en algunos casos para mujeres embarazadas o bien mujeres que buscan un embarazo, gracias a las propiedades y efectos ya mencionados que se pueden lograr con la aplicación correcta.

Contra indicaciones

  • Cuando haya estados febriles, pues no se debe añadir calor al cuerpo.
  • En la proximidad de órganos sensoriales como los ojos, oídos o boca, ni cerca de membranas mucosas como la nariz o el ano.
  • La moxibustión directa no se debe realizar en zonas como la cara o los pechos, o cerca de arterias importantes.
  • En el abdomen de mujeres embarazadas.
  • En los casos que existe una piel ulcerada o en zonas que en el momento del tratamiento estén inflamadas.
  • Evitar someterse a este tratamiento con personas que no sean profesionales o expertos en esta técnica.                 

Puede ser utilizada en muchos casos combinada con la acupuntura, pues ambas técnicas pueden potenciar su efecto sanador. Se suelen utilizar para esta terapia los mismos puntos que en la acupuntura, ya que los dos métodos terapéuticos obedecen a la misma tradición médica y responden a los mismos canales de energía.

Tipos de aplicación terapéutica:

  1. Herbolaria (vía oral)

Infusión:  Esta fórmula, depurativa y desintoxicante se utiliza como estimulante del sistema digestivo.

  1. Agente Físico (Termoterapia).

Como bien sabemos la termoterapia se basa en estimular una zona con agentes de calor o frio, buscando una reacción en específico del cuerpo, en este caso lo que se busca con esta terapia es la vasodilatación por el calor que se genera al prender la moxa y estimular el área a tratar para provocar una respuesta inmunológica.

Algunas técnicas son:

  • Indirecta: Se puede utilizar en presentación puro, se coloca a una distancia adecuada al paciente donde presente molestia llevando el calor a la zona afectada
  • En polvo, utilizando como ayudante jengibre, se coloca una rodaja de este sobre la piel y como un pequeño cono comprimiendo la moxa, se prende y se llevan las propiedades de la artemisa y jengibre logrando así un mayor efecto en el paciente.
  • Directa: infusión de hoja de artemisa, para prepararla se combina artemisa con hojas de boldo, diente de león y fumaria, a partes iguales. Cómo prepararla: Se hierve un par de minutos, se deja 10 más en reposo y se filtra. Se debe tomar en ayunas, tomar el tiempo recomendado por tratante.

 Como conclusión sabemos que la artemisa tiene propiedades entre las que se incluye tónicas, aperitiva, digestiva, emoliente, antiinflamatoria, analgésica, calmante, desinfectante, antimicrobiana, antiparasitaria, anticonvulsiva por lo tanto es una de las muchas terapias que podemos tomar como complemento en tratamientos de salud.