Sin lugar a duda nos mostró lo peor y a la vez lo mejor del ser humano: por un lado la gran empatía, ética y compromiso de la comunidad médica; y por el otro el desinterés, la falta de solidaridad de muchos ciudadanos. Prácticamente la muerte nos vino a susurrar al oído y terminamos acostumbrados a platicar de ella como un acto cotidiano. Por supuesto que la muerte es parte de la vida, pero no de esta manera, no en estas circunstancias y contextos.

Otro aspecto a destacar es la esperanza y la unión familiar que vivimos miles de familias con el objetivo de ver a un pariente recuperarse; aprendimos que los activos materiales se volvieron banales, ya que estábamos dispuestos a dar todo bien o capital ahorrado con tal de que ese ser querido se recuperara. No importaba tener la mejor televisión si no teníamos con quien verla o disfrutarla, podías tener el mejor automóvil y quizá ya no te alcanzaba el tiempo de manejarlo.

Este año nos enseñó lo importante que es el flujo y la circulación del dinero, nos mostró que todos los negocios, desde el más pequeño hasta las grandes corporaciones, son de vital importancia para mantener una economía estable… sin duda, aquí está el miedo más grandes: saber que tienes que salir para proveer lo más elemental a tu familia bajo un contexto adverso: virus, juicios y sobre todo una vorágine social. (Video: https://bit.ly/3n5fb9w)

De ahora en adelante un resfriado, estar mermado físicamente o con una patología de riesgo tienen otra connotación e inmediatamente nos ronda en la cabeza la idea de morir.  Es ahora cuando la salud se convirtió en el activo más preciado, ya que se convierte en tu mejor aliado para enfrentar las adversidades y caprichos de la vida como es el caso de COVID-19. Conocimos la resiliencia, el peor–mejor año, ya que nuestros seres más queridos, los más grandes, los padres o abuelos se nos escapaban de las manos; porque hoy entendimos que la vida es tan corta que no tenemos tiempo de amar para mañana, comprendimos que el mejor momento de hacerlo o decirlo es hoy. Este año, independientemente de estar enfermo o no, fue cuando más extrañamos las caricias, los apapachos, el sentir cerca a nuestros familiares y amigos.

Hoy queridos amigos les queremos decir que no todo fue malo, que daríamos todo por cambiarlo, que parece una pesadilla, pero sin embargo todo pasará, todo estará bien, juntos saldremos adelante.

En CEMTI siempre encontraran un Doctor o Doctora dispuesto a escucharlos, a sanarlos u orientarlos. Te damos gracias por confiar en nosotros, y te deseamos las mayores bendiciones y una próspera salud. Nuestros colaboradores, amigos y pacientes están en nuestros pensamientos y en nuestras oraciones.

 

Atentamente

CENTRO DE MEDICINA TRADICIONAL E INTEGRATIVA

“Cuidamos el activo mas importante. LA SALUD”